Las Afinidades Electivas inicia en Argentina en el año 2006 creada por Alejandro Méndez. Es una antología en crecimiento exponencial siendo replicada en varios países de nuestro continente y en Europa. Difunde la poesía viva en forma libre y sin discriminación. Si quieres participar, es muy fácil; al ser mencionad@ por un@ poeta, envía a: mendia.gladys@gmail.com lo siguiente: una foto (máx. 50 KB); 5 poemas (indicando título y referencias editoriales, en el caso de tenerlas); una breve reseña personal y una lista de 5 poetas viv@s (incluyendo sus emails) con los que sientas la misma vibra.

jueves, 3 de abril de 2014

LENA YAU (Caracas, 1968)



Lena Yau (Caracas, 1968) Escritora de ficción. Especialista en el vínculo literatura/gastronomía. Periodista. Investigadora.
Licenciada en Letras (UCAB) Master en Comunicación Social (UCAB) y culminó las asignaturas de un Doctorado en Filología Hispánica (Universidad Autónoma de Madrid). Asesora literaria de El sabor de la eñe, publicación del Instituto Cervantes. Colabora con artículos de opinión en la prensa de USA y de Latinoamérica y con revistas  como El Rapto de Europa y Otro Lunes. 
Ha dictado conferencias sobre literatura digital y sobre literatura  y gastronomía en las sedes del Instituto Cervantes en Pekín, Shanghai, Beirut, Utrecht, Palermo y Madrid. Es autora del blog Mil Orillas y de la novela Hormigas en la lengua que será publicada este año por Sudaquia. Autora de dos poemarios de próxima edición: Del Hambre y Oniria.



Nombra a: 


Adriana Bertorelli Párraga 

Yolanda Pantin  

Juan Carlos Bertorelli 

Kira Kariakin  

Keila Vall  





Del hambre



Esas piedras
que me arrojas
son el mal pan
de tu infancia.



VI
A Camilo Pino.
Las dunas se movían hacia mi plato de sopa.
Y yo que no, que no, dunas quietas, fuera de mi plato, por favor. 
Entonces dejaron de moverse y mi sopa se transformó sucesivamente en carpaccio, albóndigas de anchoas, bocartes vivos que sacudían las aletas. 
Abrí la ventana: las dunas eran olas. 
Los bocartes saltaron. 
Hambre, pensé. 
Desperté.



VIII

El ansia sumó letras
El deseo infló las sábanas
El vacío se despeñó del lienzo.

(La bestia respira fuerte sobre tu nuca).

Antes del verbo
y de la carne
fue el hambre.



Nested

Hilos dulces van de tu lengua a la mía.
Me alimentas como a un ave.
Yo abro los ojos y la boca al mismo tiempo.
Sin pensar.
Ávida y dócil
me esponjo y me comprimo a la vez.
Somos un nido allende los sueños.



Parhelia

Despertar de los ojos de la niña muerte,
del pez que intento devolver al estanque
con las varillas de un abanico isabelino
que antes estuvo en Aranjuez,
despertar de sus trozos destrozos de cristal gelatina,
blancos irisados pútridos,
de la sauna pública, de una vitrina sucia y de la náusea,
del baile de gogós submarinistas,
de un subterráneo,
del inglés al español al ladino al francés,
de ladrones plurilingües,
entender sin entender
siríaco y friulano,
rogarle a Plinio El Viejo
entre lágrimas
que olvide al volcán,
huir de una nube ardiente de azúcar rosa.
Despertar de golpes de tacón en mi frente,
de cámaras fotográficas perdidas,
de agendas y plumillas recuperadas,
abrir los ojos sucesivamente,
encenderle la luz a cada pequeño horror.
Descubrir que la tachadura
rompió el papel
que llevaba mi nombre.
Prensar los párpados.
No quedan sueños.





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