Las Afinidades Electivas inicia en Argentina en el año 2006 creada por Alejandro Méndez. Es una antología en crecimiento exponencial siendo replicada en varios países de nuestro continente y en Europa. Difunde la poesía viva en forma libre y sin discriminación. Si quieres participar, es muy fácil; al ser mencionad@ por un@ poeta, envía a: mendia.gladys@gmail.com lo siguiente: una foto (máx. 50 KB); 5 poemas (indicando título y referencias editoriales, en el caso de tenerlas); una breve reseña personal y una lista de 5 poetas viv@s (incluyendo sus emails) con los que sientas la misma vibra.

viernes, 4 de octubre de 2013

SARA EMANUEL VILORIA (Maracaibo, 1990)




Nacida en Maracaibo; Estado Zulia, vive en Coro hasta comenzar su formación universitaria como artista plástico en Barquisimeto, Venezuela. Asistente de Restauración para pintura mural y mobiliaria. Estudiante de la Licenciatura en artes plásticas en la Universidad Centroocidental Lisandro Alvarado, Comienza y desarrolla una investigación minuciosa en el plano bidimensional con el dibujo conceptual e ilustrativo y la acuarela, incursiona además en el dibujo digital. Relaciona su propuesta plástica con escritos propios, sumando el dibujo a la narrativa y la poesía, elemento distintivo en sus obras, en las cuales escribe para “sanar” la herida del lienzo.

Nombra a:

Luis Manuel Pimentel,
Jesus Amalio Lugo,
Jose Miguel Méndez Crespo,
Miguel Crespo, 
Daniela Naveda.


Cortometraje 29-21

Puedo visualizarte, sonríes y levantas la mano derecha, tras tu cuerpecito un muro de ladrillos te ampara. Está nevando levemente, llevas un sweater y calcetas dobles.
Puedo ver como tu mamá sonríe y te impulsa con la mano, corres sin pensarlo y desapareces de su vista.

A la misma hora estoy dibujando en el cuaderno, me distraigo, la maestra me llama la atención, me irrita y me muerdo los labios.

Casi puedo tocar tu boca cuando sonríes y soplas las últimas dos velas, tienes trece años, Tu papá apoya su mano en tu hombro, estás creciendo.
Tengo cuatro años, estoy llorando porque extraño a papá, mamá tuvo un cambio repentino de animo otra vez.

 
(copos de nieve se reúnen en tu nariz, el infinito es la cordillera)  

Corres por el patio del colegio, tienes quince años y eres alto, levantas el balón y fallas una vez, encestas dos veces, una chica te ve de lejos, tus mejillas están sonrosadas, dulces.
Tengo seis años, estoy en una fiesta de cumpleaños, veo fumar a la hermana de mis amigas, algún día yo también mirare el cielo con una cortina de humo.

Tienes 16, buscas a tu hermana en el colegio,llevas a tu novia de la mano. Tu hermana la ve mal, quieres resolver el presente, aun no piensas en el tiempo.
Tengo siete años, hoy recibí mi primer besito, no se porque, pero siento culpa.

Tienes 18 años, vas a la universidad distraído
 (no te importa mucho), anoche soñaste grandes cosas, eres un héroe. Cuento mi cumpleaños número 9, desde ese día tengo el dedo anular izquierdo parcialmente quemado, desde ese día comprendí que voy a callarme muchas cosas, es feo ser niña.

Soplas un número 20 de cera, tu mamá compró el pastel, sonríes, hoy pensaste en el futuro, no tendrás más nunca ganas de morir.
Tengo 11, sucedió de nuevo.

Espera, sigo teniendo once, Once años y trece días... Hoy hice un dibujo muy bonito, más tarde lo quemaré.


Tienes 22 años, el progreso no existe, crees que el mundo existirá para siempre ahora.
Tengo 13 años, hoy me lancé del tercer piso, todavía no he despertado.

Tienes 29 y tengo 21, estamos en distintos países, estamos en el mismo momento, cada uno sin contarlo.



Otro suspiro  de.con.para. V.





Oda narcisa.

Para mí, me traje mis mejores galas, piel desnuda con olor a mujer de vino, a oscuridad. Me contemplo y me lleno de mis formas, me amo y me respiro, en mis labios hay un rosa que no es tan claro, y se funde con mis ojos aceituna, tengo en un solo rostro un prado de primavera. Me gusto desde la punta de mis pies, hasta mis rizos cortos sin peinar, me gusto así natural, con un exceso en la distribución de mi peso, me gustan mis formas latinas, el acentuado quiebre en la cadera, las nalgas voluminosas que me dan forma de montaña en ascendencia, los senos pequeños y espontáneos con su aureola rosada tan pequeña, el cuello que no es corto, y siempre deja que un rayo de luz se filtre y caiga en lado izquierdo besándome el corazón, y hasta las manos! Las manos suaves que acarician con fluidez pero que también tienen registros de revolución, de cambio…

Para mí, me traje estos girasoles, gigantes y con olor a lluvia que los contempla desde sus propios pétalos, me traje tierra del campo y la dejé fuera de la ventana para respirar a diario ese polvo ocre de historia y de trincheras, me traje un fusil sin balas, para poner a dormir la guerra, y me traje un camisón blanco, que me pongo puro y limpio cuando me siento a tomar un té y contemplar el futuro, divertida.

Para mí, solo para mi, existen colores y esencias, muchas copas, muchos libros, mucha tinta, mucha risa, mucho logro, mucha pintura, mucha gloria, mucho ocaso, mucha luna, mucha cama, mucho orgasmo, mucho tiempo, mucha vida, muchas ansias, muchos poemas, muchas cartas, muchas revelaciones, mucha música, mucho guiño, mucha historia, mucho… Para mí.

Para mí, he traído estos poemas de Sabina, esta frase de Neruda, esta novela de amores infinitos de García Márquez, esta canción labrada de simón Días, estos puntos de color de Emiro Lobo, estas ganas tan ansiosas de Kundera, esta bandera blanca sin paz ni dueño, estos zapatos viejos para lanzarlos al vacío y correr en el lodo, esta lluvia violeta, este paraíso de sierra, para mí me traje una habitación divina, de paredes antiguas que huelen a cuerpos que dejaron que el amor los hiciera, me traje aire, me traje sombras, me traje velas con aroma a castaña, me traje limones amargos y me traje maíz tibio para hervir al vapor cuando cae la noche y las luciernagas hacen su danza en la ventana.

Para mí, para mí, me construí todo este universo para mí. Me traje una garza rosada para volar en su firmamento, y una guitarra, para rasgar el silencio cuando olvide de donde vengo y porqué estoy acá contigo, fantasma viajero. Para ti? Para ti me traje todo eso conmigo.



Trstie

Esta sombra tan frecuente, tiene manchas azules en su vestidura. Tú apareces y desapareces, como la risa del viento un día de enero, velas negras, tus huellas pisando mis talones y la luna de abril que apareció el mes pasado.
Este don mío, de no decir lo que escribo por temor a traerte de vuelta, como si ya no permanecieras en mis dedos húmedos de tinta, tanta tinta, tinta tonta, tanta muerte en esta copa de vidrios color atardecer sostenido en la menor. Río, me desvisto, me toco, al fondo de mi vientre vive tú latido, Suceder involutivo de las mariposas. El Ciclope, la botella derramada en mi cuerpito adolescente, al fondo de mi vientre vive tu latido, suceder involutivo de las luciérnagas. Luz iridiscente, el amor al revés tiene sentido y no me gusta.
Una mancha amarilla, pinceladas tímidas, todas tan mías, tan ausentes. Pedacito de canela, muñequito vudú, té de azafrán empapando tus pestañas glaseadas de soledad, si despiertas, veras mi ventana y tras ella el fin del mismísimo universo, esta sombra tan ridícula, nos abraza y nos abandona en un aire de vinos evaporados al calor de una fogata de llamas y lamidos en tu sexo, amargura pura.
Que belleza, el cielo y la muerte del cielo, la tierra y la muerte de la tierra, tu ausencia y la muerte de tu letanía de lujurias maduradas en papel crepé, boca de celofán, campanadas a las tres menos cuarto y tu habitación inundada de interrogantes con un SÍ en tu pecho, en tus manos mis orejas escuchando el palpitar de tu ritmo, el olor y tu pulso, la vieja manía de tocar tu estómago, bendito, fruto de maldiciones arrancadas de mi silencio.
Me haces falta, los médanos te devuelven, partículas, cenizas amarillas que estampan tu cadáver en el sol, guiando mis días por una franja de letras esparcidas como sombras, en esta ciudad de desperdicios lunares, tú antes que nada, eres el centro de venus, un alter ego que revive mis deseos masculinos, de llevarte a la cama, este triste mar de ropajes vacíos, tu ausencia me toca y siento escalofríos.
Muertes lentas se desdibujan en mis tatuajes, resecos, hay grietas entre los poros de mi piel y tus lagañas violeta, hay uñas marrones rasgando este bastidor sin historia recitada, me consigo en los espejos, están por todo el suelo que piso, parece que se diluyera, pero solo es agua, besos ácidos que mis pies reciben de tu casa, el infierno de loas de papel, arcoíris, este desorden, está locura, esta necesidad.
Una pastilla. Dos pastillas, los cigarrillos no te elevan, eres una figura de humo sólida. Al fondo de mi vientre vive tu latido, Suceder involutivo de las libélulas. Río densísimo, ahogado en pozos de lodo donde respira tu fantasma, alimentándose de hierbas y sueños todavía ocultos en el destino, vereda inconclusa, terrible búsqueda, mantequilla estampada en tu tapete, mejillas de porcelana besándose en el techo.

¿Temo?
Parece que no terminare de salir nunca, tejidos de vellos blandos donde reposan nuestros fantasmas, nuestros sopores, somos figuras y la angustia nos une y nos abraza, un contenido de millones de vacíos, un vapor de orgasmos consumidos en el cenicero, una tetera en silencio, repleta de purísima sangre, nuestra.


Al fondo de mi vientre vive tu latido, suceder involutivo de las golondrinas, y esta sombra tan frecuente tiene manchas azules en su vestidura, suceder involutivo del olvido.



No hay comentarios:

Publicar un comentario