Las Afinidades Electivas inicia en Argentina en el año 2006 creada por Alejandro Méndez. Es una antología en crecimiento exponencial siendo replicada en varios países de nuestro continente y en Europa. Difunde la poesía viva en forma libre y sin discriminación. Si quieres participar, es muy fácil; al ser mencionad@ por un@ poeta, envía a: mendia.gladys@gmail.com lo siguiente: una foto (máx. 50 KB); 5 poemas (indicando título y referencias editoriales, en el caso de tenerlas); una breve reseña personal y una lista de 5 poetas viv@s (incluyendo sus emails) con los que sientas la misma vibra.

lunes, 28 de octubre de 2013

CHRIS K CABRERA (Caracas, 1984)




Chris K Cabrera (Caracas, 1984). Tesista de la Escuela de Letras de la Universidad Católica Andrés Bello. Ha asistido a los talleres de poesía de Carlos Brito, Miguel Marcotrigiano, Armando Rojas Guardia y al diplomado de escritura creativa ICREA. Ha participado en varios recitales en bares y librerias, recitales radiales, festival de la lectura chacao y en el jamming poético.                                                                                
Actualmente escribe el blog vertexvertebralis.blogspot.com

Nombra a:
Adalber Salas
                              
Francisco Catalano

Camila Rios Armas

Alejandro Sebastiani

Jose Delpino





Siembro ruinas sobre tus párpados
para no verme diluida
entre lágrimas


Escapo de tu voz
para que no me pronuncies
ni me muerdas


Tu cadencia cristaliza
esta síncopa errante
nómada de sí misma
que atas a tu alquimia
a tu arquitectura de ecos


A mi desvarío de sombras






Llevo una soga de ausencias
que se abrazan a mi cuello

Me sostienen con su toque desaparecido
se acercan con su anatomía de olvidos 
cantan con voz lejana
repiten que no hay retorno
que me extrañan
que aparecerán
enmudecen
palpitan
estallan
mueren
lloran
gritan
ven
ven




A Adalber Salas                
Hilvanando tus versos
la tristeza se te hace costumbre
el vórtice de arena te rompe en vidrios

Hecho pedazos
reconstruyes un espejo que no te ve
suturar no une los labios de tu herida

Extranjero de tu carne
sangras una estirpe calcinada
sumerges la lengua en una tierra sin herencia

Reclamas a los muertos
sacramentar la última palabra
resucitarla en tu voz
piadosamente pronuncias
La única ley de los muertos es el murmullo




Mi rostro deambula traumas

lastre de deseos y rencores

un beso

un golpe


Mi rostro se derrama sobre mí

viscosa realidad la del silencio

un eco

un murmullo


Mi rostro se ata a la intemperie

a la brusquedad de otras manos

un poema

un delito




Somos un juego de vértebras
mercancía palpitante
aferrada a lo imposible 
tenemos un precio
valemos la tortura de otros
el trabajo del tiempo
El cautiverio no es más que una excusa
sobrevivir es una tarea ajena
empuñada en el vientre
Escucho
el sonido de los gatillos
clic clac
el silbido del cañón
Respiro
el olor del crack
respiro
un incienso
La última mirada de reojo al valle infeliz
sobre sus cabezas me yergo tan cerca del cielo
tan lejos de mí
Caracas te odio
soy víctima de tu impunidad
indignada por tu desidia
¡te insulto!
Caracas eres la cuna de masacres
la madre de los asesinos
el paraíso de los malandros
la santa de la cloaca
la virgen de los narcos
el ángel del tukky
la diosa de la anarquía
Te odio Caracas
tu montaña pudre las almas
resguarda delincuentes
el Ávila de Cabré
desapareció
debajo de tanta sangre
bala y extorsión
¡Vivimos en Caracas para matarnos!
Sentenciados al ultraje
de las glocks, las verettas, las empires
los funcionarios barrigones
los biopolímeros
el Superior, la Belmont
los betas, las negociaciones, los siniestros
Sí, ¡ Te odio!
Caracas, ya no tienes alma
Eres la ruta
el kilometraje anémico
la vía al suicidio
Hay luces
quizás mi libertad
Creo
creo en algo
la vida no es cualquier cosa
a veces un manojo de dinero
otras un pecado mortal
o el respiro ajeno de una plegaria
¿A quién le importa?
Sujetamos lo incompleto
Lo raído por una sociedad lambucea
que se duerme contando balas
y desayuna en la morgue
Somos estadísticas
otro suceso de la “Gran Cloaca”
la histeria
la paranoia
de una ciudad herida de gravedad
que perece
ahogada
más allá del Guaire
Caracas hay que sepultarte




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