Las Afinidades Electivas inicia en Argentina en el año 2006 creada por Alejandro Méndez. Es una antología en crecimiento exponencial siendo replicada en varios países de nuestro continente y en Europa. Difunde la poesía viva en forma libre y sin discriminación. Si quieres participar, es muy fácil; al ser mencionad@ por un@ poeta, envía a: mendia.gladys@gmail.com lo siguiente: una foto (máx. 50 KB); 5 poemas (indicando título y referencias editoriales, en el caso de tenerlas); una breve reseña personal y una lista de 5 poetas viv@s (incluyendo sus emails) con los que sientas la misma vibra.

miércoles, 5 de junio de 2013

ORIANA ECHÁVEZ (Tovar, 1994)



Oriana Echávez (Tovar, Mérida, 1994). Estudiante de Letras mención Historia del Arte de la Universidad de los Andes, Estado Mérida-Venezuela. Se mantiene inédita.


Nombra a:
Daniel Arella
Ángel Gutierrez
Tamar Flores
Luis Medina
Daniela Nazareth Romero



***

Cuando salgo a la calle
sin ningún motivo,
más que caminar y querer vivir,
me siento enamorada.
Disfruto sentir cómo la brisa hace bailar mi cabello,
saboreo los pequeños detalles
que me hacen llorar mientras
un gato camina a mi lado.
Hay un rayo de sol que corta mis pensamientos
y mi piel se parte con cada desconocido que roza mis manos.
Y quiero correr
y de pronto caminar muy lento.
Y veo a la gente reír,
entonces mi corazón se agita,
y el mundo se me antoja hermoso.
Recojo las piedras que nadie mira al pasar,
y miro el sol con los ojos chiquitos
para marear mi mente con las manchas de colores
que se quedan paseando sobre mis ojos.
Y quiero correr
atropellar el viento,
y no regresar jamás.
Puedo andar el día entero,
y pedir que nunca llegue la noche
porque sé que me espera una cama
que me invita a llorar.
Observo a los extraños desde las ventanillas del bus
a veces los saludo, a veces los miro mal.
¡Ay, qué vida tan triste y tan bonita!
Sonrió durante el día
pero la noche, tan cruel y despiadada
me obliga a acurrucarme.
Que lindas las sonrisas,
que se frotan en mi pecho.
Todos los días me da por correr
y luego por caminar muy lento.




***

Las noches son tan frías
que se me antoja escribir en medio de la calle
oscura y peligrosa
mientras una anciana me observa desde su ventana
y mi alma se recuesta sobre la luna
porque ya no la tengo
ya no me pertenece
desde el momento en que escribí mi primer poema
se me fue
y vivo sin alma
en un mundo sucio y prejuicioso
y corro desnuda por toda mi casa
queriendo agarrar a la felicidad
de la mano
para mostrársela a la vecina
mientras me espía creyendo que no lo sé
y no conozco las palabras
que salen fugazmente de mis manos
y no conozco el mundo
no conozco nada
sólo mis letras
que aparecen en las noches pálidas y tristes.
Mi risa es semejante a una copa de vino
y la copa se rompe
y el vino se riega
y mi risa se escapa
y llora agachada dentro de los ojos de cualquier criminal.
Me enredo con la lluvia mientras intento bailar
pero no sé bailar,
el ritmo no corre por el viento
ni por las miradas despectivas
de aquellos que se creen más
pero lloran antes de dormir
igual que yo
igual que muchos.
Amo estar enamorada
pero no sé de quién.
Vivo, esta vida sin sentido, sin sueños.
Escribo, porque no sé cómo vivir.
Canto cuando nadie me escucha
porque mi voz es como un trueno
ácido y escandaloso.
Amo, no puedo dejar de amar
amo mi memoria
que está perdida
pero no la extraño
porque no la recuerdo.
Todos los días son un poema nuevo
triste y aburrido
que me golpea la cara porque no sé cuándo va a llegar.
Un poema que nadie lee
que nadie conoce
ni si quiera yo,
porque se lo ha cargado mi memoria.


***


Estoy llena de amores derrotados
puedo escribir con la luz del mediodía
o de la noche,
puedo despertar ahogada en palabras
hermosas, pudientes
que me arden y asfixian
que me duelen
y no las escribo
porque el mundo está lleno de tanta mierda
que no hace falta ponerle un poquitico más.
Despierto
con los sueños escurriéndose en mis manos
resbalándose por mi memoria
quiero escribirlos
pero no se dejan,
los olvido poco a poco,
sueños en los que estoy sola
en los que vuelo
en los que me escondo
y salto de un sueño a otro,
porque ninguno está completo
y descubro que mis sueños
son como mi vida
como mis poemas,
en ellos siempre habrá algo que sobra,
siempre habrá algo que falta.


***

Esta fría tarde
en la que mis manos huelen a tristeza,
les pido que corran conmigo,
que nos comportemos como locos y borrachos,
que seamos felices,
que salgamos al mundo
y abracemos la belleza,
porque la tenemos
y pronto vamos a morir.
Las noches se nos pasan por la cabeza,
y no sabemos qué hacer con ella,
nos escondemos durante el día
detrás del intelecto de hombres muertos,
y parecemos tontos persiguiendo el amor.
Vengan y corran conmigo,
busquemos a las mujeres que queremos,
gritemos al viento lo que sentimos.
Debemos mirar el mundo
con los ojos que escondemos entre la almohada.
Debemos correr entre los bosques oscuros
con el vino chorreando de nuestros labios.
El tiempo nos cambió.
Juguemos con nuestras manos entre las sombras,
porque la vida es ahora,
y se nos pasan los años
sin vivirla
mirando hacia atrás.
Abráceme,
abráceme,
que no estoy triste.
Venga y abráceme en la azotea
porque estoy a punto de saltar.
Lea conmigo los versos de la noche atrapada,
y riámonos de la tristeza.
Encuentre mi voz,
que hace mucho está escondida,
regálesela al firmamento.
Dejemos de buscar lo que tenemos,
porque nos cansamos.
Y la vida,
esa cosa triste que no entendemos
ya se comenzó a apagar.



***
Y tenía ganas de caminar por las calles vacías, descomunales, en la noche que se siente sola, pero estoy encadenada a estas cuatro paredes que sólo nombran el mar, pero tú eres más mar, que el agua sin sal, que la sal de las lágrimas, tú eres más mar que mi alma, que está helada, que se llama mía, que es tuya, que ya no es alma, que es cementerio, que me duele en las cenizas. Y no sabes las ganas, que me dan de salir del anhelado mar, de la endiosada tierra, de tus poros, de caminar solitaria para abandonar la melancolía en la licorería más lejana, pero dentro de los límites de tus ojos. Y no sabes la tristeza que me da, ver como la melancolía baila en la regadera donde tú y yo solíamos abrazarnos. Y no sabes cómo me duelen las cadenas que me alejan del cielo donde quiero yacer, como me aprietan en los huesos y en las venas, tan delicadas. Me arde la pereza, me asustan los tormentos, no sabes cómo me incendian las letras que voy tiñendo. Arrópame en la noche calurosa que te quiero impregnar con mi silueta, que te quiero bañar de mis caricias, que son redondas, que a veces ladran, que cambian de color, mientras no me amas. Cómo quisiera robarte las mejillas y amamantarlas, tirarlas sobre la colcha y luego aplastarlas. Que delicia el olvido que aun no me llega, pero que si llega, lloro. Ven y acurrúcame los besitos, que están lejos, que no me quieren, que cuando pasan ya no saludan, hazlos rojitos, besitos chiquitos, que huelan a mar, a tu mar, a mi alma.

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