martes, 17 de agosto de 2010

Camilo Morón (1972)


(Santa Ana de Coro). Licenciado en Historia; Licenciado en Letras, mención Historia del Arte; Licenciado en Educación, mención Historia; Magister Scientiae en Etnología, mención Etnohistoria. Ha sido galardonado con el Premio de la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAES) de la Universidad de Los Andes en cuatro ocasiones; el Premio de Literatura del Instituto de Cultura del Municipio Libertador (INMUCU), Estado Mérida, en dos ocasiones; el Premio Nacional de Literatura Historias de Barrio Adentro, Ministerio del Poder Popular para la Cultura, edición 2009; el Premio Nacional de Literatura Ramón Palomares en su edición de 2007. Director-fundador del semanario estudiantil Vértigo de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad de Los Andes.  Ha publicado Piedras Vivas en Falcón (catálogo fotográfico), Dirección de Cultura y Extensión de la Universidad de Los Andes, 2006. Ixión (poemario), Instituto de Cultura del Estado Falcón, Fondo Mixto Estadal Falcón, 2007. Piedras Vivas en Falcón (estudio sobre estaciones de petroglifos) Alcaldía del Municipio Petit, Dirección de Cultura y Extensión de la Universidad de Los Andes, 2008. Manaure: al Filo de la Eternidad y el Mito (ensayo de etnohistoria) Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, Universidad de Los Andes, 2008. El Estremecimiento del Velo, Gobernación Bolivariana de Trujillo, Coordinación Trujillana de Cultura, Fondo Editorial Arturo Cardozo, 2008. Actualmente se desempeña como Prof. de las cátedras: Patrimonio Histórico, Cultural y Natural, Museología y Folklore, investigador del Centro de Investigaciones Antropológicas, Arqueológicas, Paleontológicas (CIAAP) de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda. Es Director-fundador de La Fundación de Investigaciones Humanísticas Cudán de Cuté.



I

Un bar en cálida penumbra

y la suave aromática carne de madera.

La oscuridad como un traje viejo pegada a la piel,

y de piedra y ámbar la conciencia

navegando saudades en un vaso de cerveza.

Perfila la noche canciones ausentes.

Trasiego el silencio círculos concéntricos.



II

Esta ciudad amarilla

enrejada en su silenciosa lluvia de arena y de tiempo

Esta ciudad apergaminada

colonial y vulgar y lamentablemente pantallera

a la vuelta desordenada de todas sus esquinas

que consagran sus instintos de canalla de puta y de beata

Esta ciudad desmemoriada

y milenaria

abre las piernas e invita a ultrajarla en un acto de entrega infinita

Esta ciudad de casas de fango seco y cuentos tuertos

me ha dado a beber barro desde su pecho de adobe

y ha criado en mi cabeza

una pajarera de sueños bravos

Esta ciudad de amos impotentes y esclavos sublevados

canta sus llagas

con una canción de guijarros impostores

Y sus paredes caen manchadas por la lepra de los años

Y abre sus puertas en la noche a una jauría de sombras

Y yo voy encendiendo las luces

en las cuencas vacías de las olvidadas calaveras

una a una


III

Llegar hasta ti y en ti por todos tus caminos.

Descifrarte en esta hora de plenilunio

en la escritura cifrada de tu piel transparente y tus lunares.

Sencillamente,

abandonarte como un cuento vacío

que se desploma palabra a palabra en la lengua.

Recomponer tu rostro a mi imagen y semejanza,

sabiendo que cada trazo es una mentira a dos manos.

Celebrar en esta hora de plenilunio

la luz herida desde adentro

de todas tus máscaras.




IV

A veces,

cuando nos permitimos reconocernos

hijos de nuestras madres y de nuestros padres,

hijos de lo que alguna vez fue deseo y acaso lujuria,

sentimos como una pincelada

la mirada, el toque esquivo de las manos.

Entonces desear la piel, los nervios, la carne,

tender el alma para palpar el calor o el vacío.

Sentirse morir milagrosamente con cada orgasmo.

Una breve, pequeña muerte.

Entreabrir los ojos cansados y aún soñadores,

nuestros ojos, como ojos de pájaros.

Aleteos lejanos y cantos cercanos

y un animal sagrado

tendido en la infancia

sacrificado en el barro.

Y nuestros pensamientos se marchan inmaculados

hacia la desnudez plena de un día juvenil de verano.



V

La distancia tiene las proporciones justas de un cuerpo, de una silueta ausente,

el color mojado de ojos que no veo pero que presiento,

el sabor de una boca que no abre beso alguno,

que alimenta apenas el aroma de una sombra.

La distancia es el eco de un orgasmo que se desdibuja lentamente sobre el cuerpo.


Nombra a 5 poetas:

JENNIFER GUGLIOTTA
RODOLFO QUINTERO
EVER DELGADO
KARELIN BUENAÑO
JOSÉ ANTEQUERA

sábado, 14 de agosto de 2010

Edmundo Aray (1936)




Cuentista, poeta, investigador, director, editor, cineasta y ensayista. Perteneció al grupo literario Vasudeba (1956-1957), al grupo y revista Sardio (1958-1962). También es fundador de El Techo de la Ballena (1963-1968) y creador de la revista Rocinante (1969-1978). Colaborador en páginas literarias y culturales de diversos periódicos. Utilizó el seudónimo de Atilio Rey en sus escritos de prensa.
Su obra ha sido traducida al inglés, alemán, árabe, japonés e italiano. Es fundador en 1974 del Comité de Cineastas de América Latina, Miembro Fundador de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y de sus Consejos Superior y Directivo. Fue Director General de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños, Cuba, entre los años 2000 y 2002. También dirige la filial de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, Capítulo Mérida, y ha sido promotor de diversas publicaciones relacionadas con el nuevo cine latinoamericano.
Como cineasta, con Simón Bolívar, ese soy yo, recibió los premios Mejor Película y Mejor Guión del Concejo del Municipio Libertador en 1994. Obtuvo el Premio Nacional de Cinematografía (CONAC), el Premio Nacional de Cine Monseñor Pellín (1991 y 1994) y Personaje del Año en Cine.
Libros publicados: Alias el Rey del Joropo (1997), Bolívar, de San Jacinto a Santa Marta; Antología Poética (La vida a la muerte unida: 1958-1999), Manuela Sáez, ésa soy yo (2000), Simón Rodríguez, ése soy yo (2000); José Martí, ése soy yo (2002), Sucre, ése soy yo (guión literario ó novela cinematográfica); Libro de Héroes (2004), Tierra Negra, Tierra Roja; José Martí. Versos Epistolares (Inédito); Adiós, Colombia (Inédito); Bolívar, el martirio de la gloria (Inédito).
Participó como jurado del Premio Casa de las Américas y en diversos festivales de cine, nacionales y regionales. Actualmente, es vicepresidente de la Casa de Nuestra América José Martí.



CINCO POEMAS DEL LIBRO INÉDITO


20 POEMAS MADE IN USA


Y UNA CANCIÓN ESPERANZADA



NOS DESPOJARON ¡AY!

I

Cultivábamos la tierra en común.

De todas y de todos los trofeos

De la caza y de los ríos.



Ni leyes ni ordenanzas.

Ni togas ni regentes, ni

De maldiciones abrumado

El cielo.



II



Del trabajo de todos

Vivíamos

Porque de todos era el sol

Y el viento y las tribulaciones.



Pólvora y arcabuces

Desbarataron nuestras vidas.



Nos despojaron ¡Ay!

Del caballo turquí del dios sol.



III



Así que me mataste

Y me torturaste

Y quemaste mis poblados

Y mis campos de trigo.

Y odiaste a las bellas

Muchachas porque

A toda hora del día

Y de la noche eran dulces

Como las flores.



Como estrellas de la noche

Sus resplandecientes ojos,

Como la aurora.



IV



Del trabajo y del amor

Vivíamos. De cuanto

Ordenaba el corazón.

De las dulzuras de la carne,

De la cambiante luna,

De los ardientes pájaros

Del sol.




SUPE DE LA ESPERA, AMY LOWEL



Supe de la espera, Amy Lowell,

De los padecimientos del desamor.



Habías encendido

Las calles de la ciudad

Con tus ardores.



Habías asegurado las ventanas

Para cerrarle el paso

A los fríos de la noche.



En tus hombros el cobertor

De zaraza. La pluma azul

En tu mano de temblorosa

Impaciencia. Palpitante

El corazón solitario.



Apenas si escuchabas al joven

Vecino de la dulce flauta.



Apenas si cubrías tu alma

Con los versos acariciados

En la angosta mesa

Que recogía tus desvelos.



La vieja casa ya no es tu casa.

El techo del empinado edificio

que mira hacia el cielo

Pronto cesará su abandono.

Otro edificio de altura mayor,

Y luego otro borrará los afanes.



El río fluye, Amy, la vida,

La ciudad atormentada.

El corazón de ayer

Ya no es el mismo.

Tampoco yo



UN INSTANTE DE VERANO


PARA EDNA SAINT VINCENT MILLAY



Temí por ti.

Te supuse estropeada y vencida,

Sin defensa ante el acoso,

Devorada por las alimañas

Del cuerpo y las prosternaciones

Del alma.



Volví a la ciudad una y otra vez,

Y una y otra vez salí de ella

Con la desolación partida en dos.



- Ana, toma tu desayuno.

Dan, toma tu medicina.



Yo protesto,

Simplemente protesto

Por la metástasis

Y mí desmadrada vida.



Un día como cualquier otro

Te verás en el espejo

Y nos reconocerás en ti.



Es mía, Edna, tu señal:

- Hay que seguir la vida.

No recuerdo por qué exactamente.



MISS STEIN



I

Mi peinado es mi peinado.

No es del César.

Yo soy el César en la escritura,

Nunca Shakespeare, mucho menos Joyce.



II

¿Te incomoda, mis vestimentas

De lujoso encanto?

¿Te incomoda Alice, mi fiel amante?



Alice es número uno como ama de casa,

Tejedora, jardinera, secretaria, editora.

Hasta veterinaria de perros. Pero, sobre

Todo, muy buena autora.

Entiende que no es Alice ni Gertrude.

- ¡Cómo saboreo mi nombre! -

Somos Alice, mi amada, y yo.

Somos una, la misma.



III

Amar es amar. Cualquier amor es amor.

Ser es amor. No ser es amor.

No amar es amor. Amar es amor.

Amo a mi amor Alice, con vestido

Y sombrero. La amo desnuda,

Y desnudo su pelo suelto.

De la Z a la A es mi amor.

Somos un país de maravillas.

Ella conoce todos los rincones

De mi cuerpo. Conozco todos los

Rincones de su cuerpo. Yo la hurgo,

Ella me hurga. Ella y yo hurgamos

La pasión, la pasión, la pasión.

Por el amor somos bellas, bellas,

Insoportablemente bellas para el común.



IV

Cuento cosas frecuentemente.

Frecuentemente las digo.

Frecuentemente con un sentimiento

Muy profundo, frecuentemente con

Mucho menos sentimiento, frecuentemente

Sin sentimiento, frecuentemente no con olvido

Pero ahora he olvidado. Pero, sin embargo,

Puedo decirlo otra vez, aun cuando no sea nada.



V

Cultivo el amor de Alice.

Hortelana soy de la amistad,

Jardinera del dinero.



VI

Digo que la política -¿cuál política?-

Es una araña verde que se nos acerca

A la puesta del sol.

Araña de la noche esperanza,

Araña de la mañana tristeza.



VII

No va a ser fácil encontrar a una mujer

Como Gertrude Stein. Miss Stein,

Como suelen nombrarme críticos y amigos.

No porque sea una rosa la rosa es una rosa.




NO ME DAS NOTA, EZRA



No me das nota, Ezra.

Mis amigos poetas saben por qué.

Mis enemigos, que son pocos,

También lo saben.

Aún así, los venideros días

Y las flores umbrosas

Nos acordarán de ti.



Quisiera dar por cierto

Que la vida no tiene nada mejor

Que la hora de despertar

Junto a una mujer bien amada.



Aún están frescos los pálidos

Pétalos húmedos del lirio del valle

Pues ella duerme a mi lado en la alborada.



Cómo me tienta decir

Como tú a New York:

Sopla de ti un alma

Y vivirás para siempre.



Nombra a 5 poetas:



Gonzalo Fragui,

Eduardo Zambrano Colmenarez,

Dannybal Reyes,

Tarek William Saab,

Enrique Hernández D´Jesús.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Alessandra Coronell (1992)



Carora, 1992

Cofundadora del grupo literario Aleph.

Premio de Poesía Letras Nacientes (2003)

Dos Menciones especiales y Primer lugar en el Premio nacional de poesía Cheo Rodríguez (años 2006,2007 y 2008)

Premio Regional de poesía José Numa Rojas (2009)

Mención especial en el premio nacional para poesía liceísta de La Casa de Bello (2009)

Publicaciones en Antologías: Niños poetas de Carora ( 2005), Poetas Venezolanas - BCV cultural (2009). Jóvenes poetas – Separata de la revista cultural Principia (2009.)

 
DE PRONTO


la ciudad ha puesto la frente en el suelo,

con la garganta trémula

desenvaina sus voces…

chiitas, suniitas

Los ojos tristes vuelven a la ceniza...

De pronto…

la calma se reproduce lejana entre el desierto

presa y muerta

inmarcesible

como doblando su compañía

la ciudad al mediodía tiene alas de libélula,

parece hecha de luz y de conservas

y a veces

cuando un niño llora

estalla en pólvora y con ojos de sierva

Me encuentra ese objeto que antes creí perdido

como si las estatuas partieran sus fríos

¿Seré algún día más libre que ahora?

como si la basura cerrara su puerta

calle abajo…

extinguida

misericordiosa

De pronto

los ojos tristes vuelven a la ceniza

nube sin agua

ventana sin luces

cerrando sus párpados

la medalla de la sombra

¿Cuántas alas tiene la libélula?



*

Lanzo la quinta piedra

esa, la del poeta.

Nos hemos hecho de prisa y de barro

como la lejana huella

de una lluvia solitaria

Nos hemos hecho y deshecho

como dunas de arena

para quedar siempre siendo lo mismo.

Andando caminos espirales

que nos indicaban pájaros desposeídos.

Un sosiego…

quieto silencio, amigo del pan.

Una sombra sedentaria

dibuja la figura de una mujer turbada.

ojos húmedos, detrás de unas manos finas.

lentamente la luz afortunada

se marcha desde el comienzo.

Afuera un niño llora lejano,

la inocencia cubre de desvelos su rostro

de ignorancia.

Y nosotros hechos de barro y prisa

parecemos también piedras.



*

La ciudad ha enmudecido

con rasgos de humo y mujer arrodillada

Paredes caídas…

Conciencia atada…

Ruinas y hediondez de las palabras desusadas

huyen en desbandadas, desmembradas y carbonizadas

las mil y una noches

Busco esa extraña palabra que añadió adioses

a los pies desaparecidos

Un símbolo…

Una luz de cruce

Sentados bajo los portales y columnas,,.

con los ojos impávidos y sin inmutarse

vemos morir las palabras donde una lejana vez

se escucho el vagido de una letra

Es como un hilo de luz que cose para siempre

la distancia entre los árboles y yo

Desatina la arena después del encuentro

donde para purificarlos la tormenta solo logra herir los ojos de Al Mutanavi

donde lo oscuro se desintegra y se pierde

Ha muerto el cementerio de libros…

Ahora solo escribo…

Y escribir es parecido a estar demasiado vivo

O a estar demasiado muerto.





A Federico García Lorca...



Hay muertos que tienen almas parecidas a los vivos

que golpean madrugadas

como quien toca la vieja puerta

de la casa de un amigo olvidado.

Los pájaros cantan

para disimular la suciedad de cada instante.

Y no sé porque tu muerte de madrugada

debió haber sido en tarde de toros.

Bajo la verde hoja gravitan tus ojos

y mi alma que te persigue.

No sé porque, y creo que no lo sabré nunca

que tus versos de granada herida

se parecen tanto a los muertos que se parecen a los vivos.

Ideas transitorias de guerras y horas malas

encima de tu muerte como postales usadas.

La tuya debió haber sido en tarde de toros,

y no como la mía, galápago

de madrugada.



2 P.M, cuatro de Abril del 2009

acepto que la paz descansa

mientras Saturno acaba de cenar su último hijo.

De mano en mano, como un pequeño murmullo

las granadas oran y son violadas.

Este no es el poema del que nacerá el poema

este no es el pensamiento que el mundo habita

entre alas rotas y luces apagadas

luces apagadas: muertas

Un poco de polvo y espíritu de bisutería

a las calles de caracas

la naturaleza invierte un poco de su amor hinchado

al perro que ha quedado en medio de la calle.

Los relojes giran rápidamente

ahora son neumáticos de automóviles

que nos descosen el camino

mis piernas mutiladas descansan en la piedad

que reciben los cuerpos muertos

Mientras mi boca deglute mi cráneo lentamente

como veras Dalí,

aquí las cosas no marchan bien.



Nombra a los 5 poetas:

Jose Pulido
Teodulo Lopez Melendez
Fausto Izcaray
Daniel Perez Astros
Mireya Krispin

martes, 10 de agosto de 2010

Juan Calzadilla ( l931)

Poeta, ensayista, artista plástico. Fue integrante del grupo El techo de la ballena (1961). Su producción literaria, iniciada en la década del 50, abarca unos quince poemarios, entre los cuales cabe destacar:
Dictado por la Jauría (l962), Oh smog (1978), Diario sin sujeto (l999) y Aforemas (2004) Su obra de ficción se halla dispersa en periódicos, revistas y en sus libros de poesía. En Bicéfalo 1974) recogió un ensayo de novela fragmentaria, y en Protofixiones reunió textos de ficción breve que estaban dispersos en
sus poemarios. Se hizo merecedor del Premio “Francisco Lazo Martí” Mención Poesía en l995 con su libro Minimales, Editor y comentarista de artes plásticas, ha publicado numerosas monografías y artículos sobre arte venezolano y contemporáneo y dirigido varias instituciones museográficas en Caracas y el interior del país. En 1996 le fue otorgado el Premio Nacional de Artes Plásticas.

 
Los horizontes son nuestros brazos


No convencen los postes. Choca

que siempre estén de pie.

En cambio, los horizontes

permanecen acostados.



Son demasiado orgullosos para erguirse.

No quieren que los confundan con postes.



II



El horizonte es sólo accesible

a las lejanías.

Pone siempre entre él y nosotros

las distancias.

De nada vale que te precipites

a darle alcance.

Cuando llegues a donde creías que estaba

ya se habrá mudado a otro horizonte,

que como tú es también errático y ambiguo.




Las comunicaciones inexactas



El trato con los demás es como el ladrido del perro.

Hagas lo que hagas para entenderlo, te es ajeno.

El ladrar tiene, sin embargo, una ventaja:

va en una sola dirección: del perro a ti.

En cambio, el trato con los demás

exige una respuesta:

Quiere que tú también ladres.



Cumpleaños



La humanidad decrece con el individuo,

se reduce paulatinamente,

se caricaturiza en éste.

Porque el individuo la representa.

Es su encarnación viviente.

La lenta degradación infantil de la mente privilegiada

del artista es su metáfora.

El poder del mundo disminuye

con cada hombre que envejece.

Con éste envejece todo.




Sobre un petroglifo



Déjame, piedra, retomar el hilo de la historia

en el punto en donde nada me aclaran las formas

que en la piedra primero dibujó el diluvio.



Déjame, piedra, que encuentre en ti el origen.

Déjame, piedra, que encuentre en ti la casa del ojo.

Déjame que recupere en el surco abrasivo

la habilidad del que con tanta diligencia

grabó en ti las líneas de la vida.



Cuando recuerdo mis éxitos

no crean que lo hago con nostalgia.

Por el contrario disfruto.

Pues el éxito es la parte tolerable del error

cuya suma, a la hora de hacer un balance,

es mucho mayor, mucho mayor.

Ciertamente, la columna del fracaso

está llena de cuotas que no terminaremos

de pagar, ni en esta vida ni en la otra.

Morosos nos esforzamos en hacerlo, claro está,

acosados por toda clase de acreedores

y entre éstos la muerte.

La satisfacción consiste, así pues,

en que los abonos parciales que vamos haciendo

dan al menos la ilusión de que el negocio

marcha de alguna manera,

mal que bien.



El fin también pasará



El fin también pasará

y vendrá después de éste

-el nuestro- otro fin

que también pasará.

Y así hasta que al final

el infinito cansado de esperar

diga si prefiere

dejar las cosas como están

o si, a su vez, buscará

como nosotros que otro fin,

un poco más allá

ponga el punto final.



Nombra a los poetas:
 
Edmundo Aray
Arturo Gutiérrez Plaza
Belkys Arredondo
Alessandra Coronell
Angela Mendoza