Poeta, ensayista, artista plástico. Fue integrante del grupo El techo de la ballena (1961). Su producción literaria, iniciada en la década del 50, abarca unos quince poemarios, entre los cuales cabe destacar:
Dictado por la Jauría (l962), Oh smog (1978), Diario sin sujeto (l999) y Aforemas (2004) Su obra de ficción se halla dispersa en periódicos, revistas y en sus libros de poesía. En Bicéfalo 1974) recogió un ensayo de novela fragmentaria, y en Protofixiones reunió textos de ficción breve que estaban dispersos en
sus poemarios. Se hizo merecedor del Premio “Francisco Lazo Martí” Mención Poesía en l995 con su libro Minimales, Editor y comentarista de artes plásticas, ha publicado numerosas monografías y artículos sobre arte venezolano y contemporáneo y dirigido varias instituciones museográficas en Caracas y el interior del país. En 1996 le fue otorgado el Premio Nacional de Artes Plásticas.
Los horizontes son nuestros brazos
No convencen los postes. Choca
que siempre estén de pie.
En cambio, los horizontes
permanecen acostados.
Son demasiado orgullosos para erguirse.
No quieren que los confundan con postes.
II
El horizonte es sólo accesible
a las lejanías.
Pone siempre entre él y nosotros
las distancias.
De nada vale que te precipites
a darle alcance.
Cuando llegues a donde creías que estaba
ya se habrá mudado a otro horizonte,
que como tú es también errático y ambiguo.
Las comunicaciones inexactas
El trato con los demás es como el ladrido del perro.
Hagas lo que hagas para entenderlo, te es ajeno.
El ladrar tiene, sin embargo, una ventaja:
va en una sola dirección: del perro a ti.
En cambio, el trato con los demás
exige una respuesta:
Quiere que tú también ladres.
Cumpleaños
La humanidad decrece con el individuo,
se reduce paulatinamente,
se caricaturiza en éste.
Porque el individuo la representa.
Es su encarnación viviente.
La lenta degradación infantil de la mente privilegiada
del artista es su metáfora.
El poder del mundo disminuye
con cada hombre que envejece.
Con éste envejece todo.
Sobre un petroglifo
Déjame, piedra, retomar el hilo de la historia
en el punto en donde nada me aclaran las formas
que en la piedra primero dibujó el diluvio.
Déjame, piedra, que encuentre en ti el origen.
Déjame, piedra, que encuentre en ti la casa del ojo.
Déjame que recupere en el surco abrasivo
la habilidad del que con tanta diligencia
grabó en ti las líneas de la vida.
Cuando recuerdo mis éxitos
no crean que lo hago con nostalgia.
Por el contrario disfruto.
Pues el éxito es la parte tolerable del error
cuya suma, a la hora de hacer un balance,
es mucho mayor, mucho mayor.
Ciertamente, la columna del fracaso
está llena de cuotas que no terminaremos
de pagar, ni en esta vida ni en la otra.
Morosos nos esforzamos en hacerlo, claro está,
acosados por toda clase de acreedores
y entre éstos la muerte.
La satisfacción consiste, así pues,
en que los abonos parciales que vamos haciendo
dan al menos la ilusión de que el negocio
marcha de alguna manera,
mal que bien.
El fin también pasará
El fin también pasará
y vendrá después de éste
-el nuestro- otro fin
que también pasará.
Y así hasta que al final
el infinito cansado de esperar
diga si prefiere
dejar las cosas como están
o si, a su vez, buscará
como nosotros que otro fin,
un poco más allá
ponga el punto final.
Nombra a los poetas:
Edmundo Aray
Arturo Gutiérrez Plaza
Belkys Arredondo
Alessandra Coronell
Angela Mendoza
martes 10 de agosto de 2010
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