Las Afinidades Electivas inicia en Argentina en el año 2006 creada por Alejandro Méndez. Es una antología en crecimiento exponencial siendo replicada en varios países de nuestro continente y en Europa. Difunde la poesía viva en forma libre y sin discriminación. Si quieres participar, es muy fácil; al ser mencionad@ por un@ poeta, envía a: mendia.gladys@gmail.com lo siguiente: una foto (máx. 50 KB); 5 poemas (indicando título y referencias editoriales, en el caso de tenerlas); una breve reseña personal y una lista de 5 poetas viv@s (incluyendo sus emails) con los que sientas la misma vibra.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Jairo Prieto (1987)

(Ocumare del Tuy)Estudiante de Comunicación Social en la Universidad Católica Santa Rosa. Ha Participado en la V bienal internacional de literatura “Elías David Curiel” (Falcón- Venezuela 2006); al igual que en el XIV Encuentro Binacional de Escritores (Venezuela – Colombia) Gobernación Norte de Santander (San José de Cúcuta 2006) y, otras ferias nacionales. Publicó en el 2006 el libro de poemas Cuánto pesa un río nadie nos edita editores / casa de bello. Primicias de huesos se encuentra en imprenta. Poemas suyos han sido traducidos al portugués




Para alguien que quiero mucho y no quiere ser nombrada

Existe una abejita que sigue el rumbo del aire

Ella quiere subsistir en la memoria de las calles

Ella es un monumento que se ha despedido a la turbación del miedo y la desconfianza

A ella la arrastra una decepción; pero esta abejita va llorando pasos, escurre su piel como alba por la mañana

Ella quiere ser eterna, ella esta aquí, ella adora el mar y detesta la soledad

Ay abejita, si tuviera las respuestas te las escribiera en el pecho

En tu alma prevalecerá la insuficiencia de la quietud

Yo vago por las calles y te encuentro distraída.

Sin saberlo, el destino nos untó para ser parte dúctil uno del otro.

Este gozo de ser amantes itinerantes, justarnos ola y arena para hacer el amor sin tiempo, improvisadamente pasan los días y, sé que más allá de mí existen otras praderas que quieres conocer; muchas más antiguas, más dadas; menos fatales,

en la sucesión del tiempo voy extrañándote como un viaje futuro.

Abejita de noche, abejita de tarde, abejita amante, abejita querida del licor, abejita de pecado

Eres una cerveza vista por un alcohólico sin plata

Abejita quieres ir al infierno, abejita llena de dudas; abejita tú mereces un gran poema, pero como escribirlo si esta en ti

Tu desnudez es la ondulación de la parsimonia hecha deseo

Todo se detiene ante ti, date cuenta que soy una de las tantas flores que les quitas el polen.

Date cuenta la proliferación del llanto en los días

Abejita, recuerda que en cada pradera renace un sueño.




¿Por qué quieres pasar por todas las aguas del mundo?


Por todas las aguas del río del mundo

quieres pasar, ¿Por qué ser viento en una montaña brisa?

Ríes, ríes de pena, de resignación.

Eres una cerveza vista por un alcohólico sin dinero.

Estás más resignada que la muerte.

Ojalá encuentres agua fresca, que te haga volar más allá de los 9 infiernos.

Sí, un poco más.

Y, si es hasta mí te recibiré contento.





Esta alba abre los brazos…

Esta alba abre los brazos y

se deshoja; desde su alma

cae en mí, desnuda, y,

oculta su antigua

lobreguez de pasos dados; ha de

permanecer presente

aquí, en este corazón que

se ha considerado

a su hermosura.



La Noche Anhelante

Al caer la tarde

llena de ruidos

inverosímiles.

Me pareció

Imprescindible

escuchar tu pecho

atiborrado de flores,

Pisoteada

por abejitas,



un viento

inalcanzable

más que

por mis besos

es

por el recuerdo.

Me quedé extasiado

con el olor

que se desprendía

de tus pezones

de pétalos de luz

Y

la noche

se encendía

a cada instante.

Con una hoguera

que

eran nuestros

cuerpos desnudos.

Así

nos disipamos,

uno

sobre el otro.

Dando vueltas

y

vueltas incongruentes

en un solo gemido.

Fuimos

desvaneciendo la tarde

hasta que

llegó la noche

Y

nuestros cuerpos

se fueron poniendo

como tizones

separados.

Poco a poco

la intensidad

se iba evaporando.

Las caricias

se fueron

apagando

Y

tus ojos

primero

se quedaron

dormidos,

doblaste

tu

cuello

contra la almohada

y tomaste mis manos

y las colocaste en tus nalgas

extasiadas

y acurrucaste

tu cuerpo junto al mío

y te quedaste dormida

y me invitaste

a meterme en tus sueños

Y

me comencé

a perder

dentro de

enmarañadas quimeras

a tu lado.

Oliéndote.




1

Para qué

buscarle forma al agua,

si es tu rostro

el que me trastoca

Esas delgadas

piernas tuyas

como ríos solemnes,

donde mis manos

pueden navegar

hasta la cueva púrpura

de las ilusiones.

Quién hace tanta bulla

en tus pechos acurrucados.

Para qué recordar

tormentos.

Yo voy constelado

para hacerte

un cielo colorido

de estrellas.

Dame el suspiro

de tus senos,

la complejidad

de tus besos,

la desnudez

de tus palabras,

tus embrujos multiplicados

Caminando

sobre el aire de

mi boca hasta acostarte

en mis vocablos

Y

así entrar

en la cueva de tus encantos.

Quién hace tanta bulla

en tus pechos

envilecidos.

Inventarte

es lo paradisíaco.



Saberme

de presencia tus lunares,

cada esquina

de tu cuerpo.

En mi memoria

hay una sala de

parto donde

amamanto tus

promesas

y no puedo ser

más dado

por perdido.

Tú seguirás

siendo tú

y yo

seguiré

creyéndome yo

en esta

savia inmensa.



Nombra a los poetas:

1. Karen Díaz
2. Edgar Gonzales
3. Neirlay Andrade
4. Paola Rodríguez
5. Nazaret Rojas

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